jueves, 10 de abril de 2008

Click

La respiración se te empieza a cortar. Es abrumadora la sensación de pesar que te invade. El aire es cada vez más difícil de inhalar...



La viste, estaba preciosa, igual que ayer, igual que siempre. Te acercaste, estabas justo detrás de ella, justo a punto de decirle...



Otra vez frente al monitor. Tus ojos están inertemente en movimiento, tus dedos ya no quieren continuar. Estúpidas labores, estúpidos ensayos, estúpida escuela. Estás a un segundo de apagar a Doro...



Checas otra vez la lista de espera... nop, todavía faltan unos cuantos, tendrás que esperar.



Si ella supiera que a veces sólo te levantas en la mañana para tratar de encontrarla en alguna parte del cosmos, en alguna parte de esta deslavada realidad, en alguna parte de este universo incierto...



Click, click, click...



Comenzaste a articular palabras; el sonido fue tenue, demasiado débil, casi un susurro, casi un soplido. Ella no escuchó. De pronto sonó su celular. Brincaste instintivamente. Ella volteó.



¿Y si dejas de una vez por todas la escuela? Lo que tu quieres no es seguir ahí; bueno, sí. Sólo por ella, por ella lo intentarás. Tus dedos, comienzan a errar y la Ley de Rendimiento parece aplicarse en este momento. Has llegado al punto en que seguir trabajando te trae un déficit...



La oscuridad no te deja ver. Intentas gritar y un sonido agonizante invade el cuarto, el último cuarto que verás.



Vuelves a abrir la página, todavía no. ¿Cuándo llegará tu turno?



Continuará...

1 comentario:

Laura Gómez Aurioles dijo...

Esto es sólo un flujo de argumento para una historia, aún no sé el giro que dará, sólo intento escribir lo que se me ocurra en el momento...