Quiero romperlo.
Quiero terminarlo rápida y limpiamente;
deshacerlo lentamente, disolviéndolo paso a paso, hasta que las burbujas consuman todo.
Entonces entre burbujas podré respirar,
respirar del oxígeno,
del aire...
del aire de la génesis de sus burbujas,
burbujas de bruma y cristal.
sábado, 25 de julio de 2009
domingo, 19 de julio de 2009
Retórica del Tú
Por fracciones de segundos es posible sentir que verdaderamente estás, que existes... aunque te trague este mundo que parece sólo obedecer al movimiento de rotación diaria en dónde lo único inevitable, terrible e invariablemente constante es el paso del tiempo, de los días y que: sí, es perfectamente común hoy en día creer en que cualquier cosa ocurra. Y, quieras o no, éste es otro momento extraño en el que estás irremediablemente vivo, por algún motivo sin sentido o por la más divina planeación, estás aquí.
El credo irrevocable que rige tu vida: la traslación terrestre, las horas, los años, lo que escuchas, lo que ignoras, lo que dices, lo que callas, lo que sientes, lo que te motiva, lo que te han hecho creer, lo que has querido pensar, lo que quieres que los otros imaginen y lo que verdaderamente todos perciben... Y todo, todo el conjunto de experiencias que te han ido modelando, todos los colores con los que te has mezclado, la espuria sustancia que sin justificación coherente ha resultado en el más límpido ser; tan translúcido como el aire, tan mezclado como el fondo del magma terrestre, es lo que te define en este segundo.
Eso somos, somos un fraude. Porque yo me creí única sólo por mí y tú te sabías original por ser tú. Porque yo estaba segura de que el universo era infinito y tú me demostraste que era mentira. Porque la aritmética básica puede ser corrompida por ciertas operaciones matemáticas que hipotéticamente ignoro y porque lo absoluto quizás no existe.
Yo no soy sólo yo.
Tú no eres únicamente tú.
Y él... él está esperando nuestra respuesta.
Y soñaste que ya sabías quién era él. Y despertaste creyendo en un sueño.
¿Qué es?
¿Qué fue?
¿Qué eres?
¿Qué soy?
No me interesa decir nada hoy. No sé qué estoy haciendo aquí. Sólo tengo la certeza de que estoy respirando y que mis manos están vivas, vivas tecleando, tecleando sin que vea nada más que estas grafías avanzar; tecleando involuntariamente mientras alguna parte de mi espina dorsal les manda impulsos cerebrales, mientras los espacios sinápticos se cargan sincrónicamente, y mientras yo sigo respirando...
Lo siento, eso somos: una mentira y una certeza. La mentira de lo absoluto y la certeza de lo relativo. La mentira de creerte alguien definido, identificado e inmutable. La certeza de que nadie ve las cosas de la misma manera, jamás. Y sí, tendrás algún nombre o tal vez tres, y tendrás dos apellidos o quizás uno. Y podrás coincidir en alguna o todas tus opiniones; o podrás tener las mismas gafas y la misma graduación... Pero...
¿Quién dijo que tú eres un sustantivo propio o que tu nervio óptico es idéntico? Y es que de pronto todo tiene un sentido, porque quizás lo único absoluto por ahora es ese credo en un planeta esférico y su rotación imparable. Y entonces si el tiempo es lo que es constante y nosotros somos una mezcla límpidamente impura, una mezcla que no deja de batirse y salpicar a otros mientras ésta se sigue llenando de texturas ajenas; es irremediable admitir que no somos precisamente lo que fuimos ayer y lo que seremos mañana. No eres absoluto. Tú no eres simplemente: Tú. Y el tú está compuesto por cosas más complejas que la T, la u o el acento gráfico. El tú es un poco de él, de ustedes y de ti (quizás la t viene de ti, la u de ustedes y el acento de él, no lo sabes, no lo sé). Y entonces ¿cómo puedes presumir de saber quién eres exactamente, cómo te atreves a afirmar que eres único sólo por ti, sólo por ser humano o tener un código genético específico?
Y todo es claro cuando te das cuenta de que él verá el rosa más rosa o simplemente que tú estás parado en otro lugar que te da una perspectiva diferente y, dado que la materia no se crea ni se destruye y toda materia ocupa un determinado lugar en el espacio, jamás habrá dos personas paradas en el mismo lugar al mismo tiempo. Nadie vive nada igual...
Finalmente, todo es una mezcla de letras que hacen sentido. Y este texto puede parecer vago... Pero es verdad: al no ser absoluto, eres relativo y eres relativo por ti y por lo que los demás creen saber de ti. Y nadie sabrá jamás lo mismo de ti o lo sentirá igual. Y tú jamás serás estático, ni cuando mueras, porque es irremediable que te pudras y te transformes físicamente-al final materia eres y ya sabes a que ley te atienes- mientras tu alma encontrará las respuestas que nadie vivo tendrá. Y tu alma no será absoluta tampoco, la verdad la hará nueva y te cambiará otra vez, igual que cambiaste oxígeno por dióxido de carbono hace un segundo, igual que yo soy un minuto más vieja que hace dos.
Y así es como quiero aclarar que no somos únicos u originales sólo por nosotros; si creemos que todo el crédito es nuestro somos un fraude; porque ciertamente no todo ha sido ni será sólo nosotros, sólo tú o sólo yo. Porque somos seres humanos, y lo humano es el común denominador que nos suma, nos resta, nos multiplica y nos divide. Porque ser humano es ser parte de otros y ellos de ti...
Entonces estás vivo y por fracciones de segundo pareces percibir lo que dejas de percibir la mayor parte del día: que estás pensando. Porque... nunca dejamos de pensar, pero son instantes los que pensar parece todo, todo lo humano, lo absoluto, lo relativo, lo que nos hace únicos, lo que te asegura que en la mezcla de tus neuronas aún existe una certeza, la certeza de ser TÚ.
"Todo el pensamiento moderno es permeado por la idea de pensar lo imposible". Michel Foucault
El credo irrevocable que rige tu vida: la traslación terrestre, las horas, los años, lo que escuchas, lo que ignoras, lo que dices, lo que callas, lo que sientes, lo que te motiva, lo que te han hecho creer, lo que has querido pensar, lo que quieres que los otros imaginen y lo que verdaderamente todos perciben... Y todo, todo el conjunto de experiencias que te han ido modelando, todos los colores con los que te has mezclado, la espuria sustancia que sin justificación coherente ha resultado en el más límpido ser; tan translúcido como el aire, tan mezclado como el fondo del magma terrestre, es lo que te define en este segundo.
Eso somos, somos un fraude. Porque yo me creí única sólo por mí y tú te sabías original por ser tú. Porque yo estaba segura de que el universo era infinito y tú me demostraste que era mentira. Porque la aritmética básica puede ser corrompida por ciertas operaciones matemáticas que hipotéticamente ignoro y porque lo absoluto quizás no existe.
Yo no soy sólo yo.
Tú no eres únicamente tú.
Y él... él está esperando nuestra respuesta.
Y soñaste que ya sabías quién era él. Y despertaste creyendo en un sueño.
¿Qué es?
¿Qué fue?
¿Qué eres?
¿Qué soy?
No me interesa decir nada hoy. No sé qué estoy haciendo aquí. Sólo tengo la certeza de que estoy respirando y que mis manos están vivas, vivas tecleando, tecleando sin que vea nada más que estas grafías avanzar; tecleando involuntariamente mientras alguna parte de mi espina dorsal les manda impulsos cerebrales, mientras los espacios sinápticos se cargan sincrónicamente, y mientras yo sigo respirando...
Lo siento, eso somos: una mentira y una certeza. La mentira de lo absoluto y la certeza de lo relativo. La mentira de creerte alguien definido, identificado e inmutable. La certeza de que nadie ve las cosas de la misma manera, jamás. Y sí, tendrás algún nombre o tal vez tres, y tendrás dos apellidos o quizás uno. Y podrás coincidir en alguna o todas tus opiniones; o podrás tener las mismas gafas y la misma graduación... Pero...
¿Quién dijo que tú eres un sustantivo propio o que tu nervio óptico es idéntico? Y es que de pronto todo tiene un sentido, porque quizás lo único absoluto por ahora es ese credo en un planeta esférico y su rotación imparable. Y entonces si el tiempo es lo que es constante y nosotros somos una mezcla límpidamente impura, una mezcla que no deja de batirse y salpicar a otros mientras ésta se sigue llenando de texturas ajenas; es irremediable admitir que no somos precisamente lo que fuimos ayer y lo que seremos mañana. No eres absoluto. Tú no eres simplemente: Tú. Y el tú está compuesto por cosas más complejas que la T, la u o el acento gráfico. El tú es un poco de él, de ustedes y de ti (quizás la t viene de ti, la u de ustedes y el acento de él, no lo sabes, no lo sé). Y entonces ¿cómo puedes presumir de saber quién eres exactamente, cómo te atreves a afirmar que eres único sólo por ti, sólo por ser humano o tener un código genético específico?
Y todo es claro cuando te das cuenta de que él verá el rosa más rosa o simplemente que tú estás parado en otro lugar que te da una perspectiva diferente y, dado que la materia no se crea ni se destruye y toda materia ocupa un determinado lugar en el espacio, jamás habrá dos personas paradas en el mismo lugar al mismo tiempo. Nadie vive nada igual...
Finalmente, todo es una mezcla de letras que hacen sentido. Y este texto puede parecer vago... Pero es verdad: al no ser absoluto, eres relativo y eres relativo por ti y por lo que los demás creen saber de ti. Y nadie sabrá jamás lo mismo de ti o lo sentirá igual. Y tú jamás serás estático, ni cuando mueras, porque es irremediable que te pudras y te transformes físicamente-al final materia eres y ya sabes a que ley te atienes- mientras tu alma encontrará las respuestas que nadie vivo tendrá. Y tu alma no será absoluta tampoco, la verdad la hará nueva y te cambiará otra vez, igual que cambiaste oxígeno por dióxido de carbono hace un segundo, igual que yo soy un minuto más vieja que hace dos.
Y así es como quiero aclarar que no somos únicos u originales sólo por nosotros; si creemos que todo el crédito es nuestro somos un fraude; porque ciertamente no todo ha sido ni será sólo nosotros, sólo tú o sólo yo. Porque somos seres humanos, y lo humano es el común denominador que nos suma, nos resta, nos multiplica y nos divide. Porque ser humano es ser parte de otros y ellos de ti...
Entonces estás vivo y por fracciones de segundo pareces percibir lo que dejas de percibir la mayor parte del día: que estás pensando. Porque... nunca dejamos de pensar, pero son instantes los que pensar parece todo, todo lo humano, lo absoluto, lo relativo, lo que nos hace únicos, lo que te asegura que en la mezcla de tus neuronas aún existe una certeza, la certeza de ser TÚ.
"Todo el pensamiento moderno es permeado por la idea de pensar lo imposible". Michel Foucault
martes, 7 de julio de 2009
Imperfección Indeleble
Que fácil es decir las cosas... que fácil es decirlas y que difícil digerirlas.
¿Cuántas veces tienes que escuchar cosas de las que no das crédito, de esas que te hacen sentir si debes reír o llorar?
¿Cuántas veces dices cosas que no querías y cuando tratas de hacer algo al respecto ya es demasiado tarde?
A todos les pasa, a todos nos sucede, alguna vez o... muchas.
Entonces ya te quieres dormir pero sientes que te falta algo... Algo que a veces quisieras fulminar y otras eternizar.
Y sí, la vida es una cosa extraña e irónica; es una sustancia deliciosamente tóxica y lo tóxico es lo que nos hace sentir vivos. Si la vida no fuera compleja ¿qué chiste tendría? Si todo me va a llegar así como así, ¿para qué carajos estoy aquí? Lo que te sabe bien es lo que te hace sudar, lo que te hace temblar y lo que no es seguro; lo que te hace soñar, lo que te hace cometer locuras y lo que te hace negar algunas, sólo algunas, para conservar la cordura y preservar aquello que parece ciertamente incierto.
Si yo pudiera tener una vida perfecta, creo que por el hecho de serlo ya no cuadraría. La perfección no es lo mejor, lo mejor es el camino para alcanzarla, alcanzar lo que por definición es inalcanzable para un ser humano, según la literatura de algunas religiones (digo, dicen que sólo "Dios" es perfecto... Igual y no, igual y Dios también quiere tener un poco de diversión. O tal vez Dios sí es perfecto y se proyecta en nosotros, sus creaciones, sus pequeñas mascotas o proyectos de ciencias -jaja- y, a través de ti, de mí y de él, proyecta sus deseos de ser imperfecto, de tener el lujo de equivocarse y de sentir ese saborcito de la incertidumbre, el de un "ya valió madres") -lo anterior sin ofender a nadie, mucho menos a Dios.
Y sí, no somos perfectos y no existe el hombre ni la mujer ideal y sin defecto. Y si photoshop ya logró lo aún imposible para la genética (o so far en la literatura científica oficial) pues que bueno, porque la verdad más de uno sabemos que las fotos de las revistas y los espectaculares rayan muy lejos de lo verdadero y tengo amigas en la universidad para comprobarlo. Así que no, sorry, pero no soy perfecta y nunca lo seré -a Dios gracias.
Entonces me quedo aquí, con este cansancio delicioso que me deja adivinar que es probable que hoy sí duerma bien. Y entonces soñaré con lo tóxico de esta vida, lo que le da sabor y nos va matando lentamente... Porque es verdad, las drogas te matan, pero "que buen viaje". Y no, no soy adicta a ninguna sustancia de ese tipo, pero sé que hay cosas mejores, substancias que son intangibles e impredecibles; cosas como este amor tan terriblemente inmenso que revienta cada terminal nerviosa en mi amígdala; substancias como esta certidumbre de que estaré bien, sin saber exactamente por qué; y cosas como este incesante deseo de typear aquí.
Lo que no nos mata nos hace más fuertes, cuán cierto es esto. Así, yo sólo puedo pensar que quiero que me pasen más cosas y quiero intoxicarme más. Quiero ser más fuerte, más de lo que alguna vez pensé que sería y sólo de esa manera me daré cuenta de que merezco lo que tengo, porque no me voy a morir intoxicada pero oh... ¡cómo voy a gozar! Y si la vida me permite demostrar que lo mejor de este eterno devenir son los efectos secundarios; sólo espero no cometer la idiotez de guardarme ese secreto, y volverlo una de las cosas que nunca dije por temor a convertirla en otro de aquellos sucesos que prefieres que nunca hubiesen ocurrido.
Porque al final, si ya dijiste lo que no o si ya escuchaste esa verdad que te está quebrando el músculo que llevas dentro de la caja torácica, pues... ¡bien! Que eso es sólo el principio, el principio de tu vida, que no es ideal, pero, siempre será tuya y siempre podrás o huir de ella o aprender; siempre podrás gozar del sabor tóxico de la victoria, que no es para todos, pero sí para ti; y siempre podremos compartir lo poco o mucho que sabemos, porque no hay nada mejor que contagiar a otro ente de tu locura de vivir y trascender.
"Al final del día, sé que yo repetiría mi historia; porque si no lo hiciera, te perderías el placer de haberme conocido". Anónimo
¿Cuántas veces tienes que escuchar cosas de las que no das crédito, de esas que te hacen sentir si debes reír o llorar?
¿Cuántas veces dices cosas que no querías y cuando tratas de hacer algo al respecto ya es demasiado tarde?
A todos les pasa, a todos nos sucede, alguna vez o... muchas.
Entonces ya te quieres dormir pero sientes que te falta algo... Algo que a veces quisieras fulminar y otras eternizar.
Y sí, la vida es una cosa extraña e irónica; es una sustancia deliciosamente tóxica y lo tóxico es lo que nos hace sentir vivos. Si la vida no fuera compleja ¿qué chiste tendría? Si todo me va a llegar así como así, ¿para qué carajos estoy aquí? Lo que te sabe bien es lo que te hace sudar, lo que te hace temblar y lo que no es seguro; lo que te hace soñar, lo que te hace cometer locuras y lo que te hace negar algunas, sólo algunas, para conservar la cordura y preservar aquello que parece ciertamente incierto.
Si yo pudiera tener una vida perfecta, creo que por el hecho de serlo ya no cuadraría. La perfección no es lo mejor, lo mejor es el camino para alcanzarla, alcanzar lo que por definición es inalcanzable para un ser humano, según la literatura de algunas religiones (digo, dicen que sólo "Dios" es perfecto... Igual y no, igual y Dios también quiere tener un poco de diversión. O tal vez Dios sí es perfecto y se proyecta en nosotros, sus creaciones, sus pequeñas mascotas o proyectos de ciencias -jaja- y, a través de ti, de mí y de él, proyecta sus deseos de ser imperfecto, de tener el lujo de equivocarse y de sentir ese saborcito de la incertidumbre, el de un "ya valió madres") -lo anterior sin ofender a nadie, mucho menos a Dios.
Y sí, no somos perfectos y no existe el hombre ni la mujer ideal y sin defecto. Y si photoshop ya logró lo aún imposible para la genética (o so far en la literatura científica oficial) pues que bueno, porque la verdad más de uno sabemos que las fotos de las revistas y los espectaculares rayan muy lejos de lo verdadero y tengo amigas en la universidad para comprobarlo. Así que no, sorry, pero no soy perfecta y nunca lo seré -a Dios gracias.
Entonces me quedo aquí, con este cansancio delicioso que me deja adivinar que es probable que hoy sí duerma bien. Y entonces soñaré con lo tóxico de esta vida, lo que le da sabor y nos va matando lentamente... Porque es verdad, las drogas te matan, pero "que buen viaje". Y no, no soy adicta a ninguna sustancia de ese tipo, pero sé que hay cosas mejores, substancias que son intangibles e impredecibles; cosas como este amor tan terriblemente inmenso que revienta cada terminal nerviosa en mi amígdala; substancias como esta certidumbre de que estaré bien, sin saber exactamente por qué; y cosas como este incesante deseo de typear aquí.
Lo que no nos mata nos hace más fuertes, cuán cierto es esto. Así, yo sólo puedo pensar que quiero que me pasen más cosas y quiero intoxicarme más. Quiero ser más fuerte, más de lo que alguna vez pensé que sería y sólo de esa manera me daré cuenta de que merezco lo que tengo, porque no me voy a morir intoxicada pero oh... ¡cómo voy a gozar! Y si la vida me permite demostrar que lo mejor de este eterno devenir son los efectos secundarios; sólo espero no cometer la idiotez de guardarme ese secreto, y volverlo una de las cosas que nunca dije por temor a convertirla en otro de aquellos sucesos que prefieres que nunca hubiesen ocurrido.
Porque al final, si ya dijiste lo que no o si ya escuchaste esa verdad que te está quebrando el músculo que llevas dentro de la caja torácica, pues... ¡bien! Que eso es sólo el principio, el principio de tu vida, que no es ideal, pero, siempre será tuya y siempre podrás o huir de ella o aprender; siempre podrás gozar del sabor tóxico de la victoria, que no es para todos, pero sí para ti; y siempre podremos compartir lo poco o mucho que sabemos, porque no hay nada mejor que contagiar a otro ente de tu locura de vivir y trascender.
"Al final del día, sé que yo repetiría mi historia; porque si no lo hiciera, te perderías el placer de haberme conocido". Anónimo
Bruma Rosa
Yo pensé que seríamos amigas,
y fui tal y como soy.
Yo pensé que teníamos cosas en común,
y me sentí segura, valiente.
Yo pensé que te deslumbraría...
y entonces todo se oscureció.
Todo ha sido lo que tú has querido ver,
todo ha sido incierto, aparente.
Y la niebla nos cubre, nos cubre más,
pero no te das cuenta de que las cosas podrían ser diferentes,
no te percatas de que existe un arcoiris...
Y ahora entiendo que todo fue mi culpa,
porque tal vez yo no soy lo que tú esperabas,
porque tal vez soy demasiado extraordinaria,
porque tal vez soy demasiado osada,
porque tal vez no soy una niña,
porque en realidad soy una mujer.
Y lo siento, porque todo pudo ser rosa,
si tan sólo hubieras visto más allá,
o quisieras confiar;
si tan sólo entendieras que no soy lo que crees,
o quisieras escuchar.
Pero así somos,
no vamos a cambiar,
por lo menos no tú,
no ahora... no lo creo.
Y en esta estática seguiremos,
hasta que una se canse
o la otra se largue,
hasta que veas ese rosa
o yo me ahogue en la bruma.
y fui tal y como soy.
Yo pensé que teníamos cosas en común,
y me sentí segura, valiente.
Yo pensé que te deslumbraría...
y entonces todo se oscureció.
Todo ha sido lo que tú has querido ver,
todo ha sido incierto, aparente.
Y la niebla nos cubre, nos cubre más,
pero no te das cuenta de que las cosas podrían ser diferentes,
no te percatas de que existe un arcoiris...
Y ahora entiendo que todo fue mi culpa,
porque tal vez yo no soy lo que tú esperabas,
porque tal vez soy demasiado extraordinaria,
porque tal vez soy demasiado osada,
porque tal vez no soy una niña,
porque en realidad soy una mujer.
Y lo siento, porque todo pudo ser rosa,
si tan sólo hubieras visto más allá,
o quisieras confiar;
si tan sólo entendieras que no soy lo que crees,
o quisieras escuchar.
Pero así somos,
no vamos a cambiar,
por lo menos no tú,
no ahora... no lo creo.
Y en esta estática seguiremos,
hasta que una se canse
o la otra se largue,
hasta que veas ese rosa
o yo me ahogue en la bruma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)