Que fácil es decir las cosas... que fácil es decirlas y que difícil digerirlas.
¿Cuántas veces tienes que escuchar cosas de las que no das crédito, de esas que te hacen sentir si debes reír o llorar?
¿Cuántas veces dices cosas que no querías y cuando tratas de hacer algo al respecto ya es demasiado tarde?
A todos les pasa, a todos nos sucede, alguna vez o... muchas.
Entonces ya te quieres dormir pero sientes que te falta algo... Algo que a veces quisieras fulminar y otras eternizar.
Y sí, la vida es una cosa extraña e irónica; es una sustancia deliciosamente tóxica y lo tóxico es lo que nos hace sentir vivos. Si la vida no fuera compleja ¿qué chiste tendría? Si todo me va a llegar así como así, ¿para qué carajos estoy aquí? Lo que te sabe bien es lo que te hace sudar, lo que te hace temblar y lo que no es seguro; lo que te hace soñar, lo que te hace cometer locuras y lo que te hace negar algunas, sólo algunas, para conservar la cordura y preservar aquello que parece ciertamente incierto.
Si yo pudiera tener una vida perfecta, creo que por el hecho de serlo ya no cuadraría. La perfección no es lo mejor, lo mejor es el camino para alcanzarla, alcanzar lo que por definición es inalcanzable para un ser humano, según la literatura de algunas religiones (digo, dicen que sólo "Dios" es perfecto... Igual y no, igual y Dios también quiere tener un poco de diversión. O tal vez Dios sí es perfecto y se proyecta en nosotros, sus creaciones, sus pequeñas mascotas o proyectos de ciencias -jaja- y, a través de ti, de mí y de él, proyecta sus deseos de ser imperfecto, de tener el lujo de equivocarse y de sentir ese saborcito de la incertidumbre, el de un "ya valió madres") -lo anterior sin ofender a nadie, mucho menos a Dios.
Y sí, no somos perfectos y no existe el hombre ni la mujer ideal y sin defecto. Y si photoshop ya logró lo aún imposible para la genética (o so far en la literatura científica oficial) pues que bueno, porque la verdad más de uno sabemos que las fotos de las revistas y los espectaculares rayan muy lejos de lo verdadero y tengo amigas en la universidad para comprobarlo. Así que no, sorry, pero no soy perfecta y nunca lo seré -a Dios gracias.
Entonces me quedo aquí, con este cansancio delicioso que me deja adivinar que es probable que hoy sí duerma bien. Y entonces soñaré con lo tóxico de esta vida, lo que le da sabor y nos va matando lentamente... Porque es verdad, las drogas te matan, pero "que buen viaje". Y no, no soy adicta a ninguna sustancia de ese tipo, pero sé que hay cosas mejores, substancias que son intangibles e impredecibles; cosas como este amor tan terriblemente inmenso que revienta cada terminal nerviosa en mi amígdala; substancias como esta certidumbre de que estaré bien, sin saber exactamente por qué; y cosas como este incesante deseo de typear aquí.
Lo que no nos mata nos hace más fuertes, cuán cierto es esto. Así, yo sólo puedo pensar que quiero que me pasen más cosas y quiero intoxicarme más. Quiero ser más fuerte, más de lo que alguna vez pensé que sería y sólo de esa manera me daré cuenta de que merezco lo que tengo, porque no me voy a morir intoxicada pero oh... ¡cómo voy a gozar! Y si la vida me permite demostrar que lo mejor de este eterno devenir son los efectos secundarios; sólo espero no cometer la idiotez de guardarme ese secreto, y volverlo una de las cosas que nunca dije por temor a convertirla en otro de aquellos sucesos que prefieres que nunca hubiesen ocurrido.
Porque al final, si ya dijiste lo que no o si ya escuchaste esa verdad que te está quebrando el músculo que llevas dentro de la caja torácica, pues... ¡bien! Que eso es sólo el principio, el principio de tu vida, que no es ideal, pero, siempre será tuya y siempre podrás o huir de ella o aprender; siempre podrás gozar del sabor tóxico de la victoria, que no es para todos, pero sí para ti; y siempre podremos compartir lo poco o mucho que sabemos, porque no hay nada mejor que contagiar a otro ente de tu locura de vivir y trascender.
"Al final del día, sé que yo repetiría mi historia; porque si no lo hiciera, te perderías el placer de haberme conocido". Anónimo
martes, 7 de julio de 2009
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