Quizás me dio miedo seguir con esto, exponer mi vida en la red como si fuera una serie de Sony cualquiera. Quizás alcancé cierta ecuanimidad y dejé de necesitar LA PANTALLA. Pero LA PANTALLA me ha llamado una y otra vez, a veces más, a veces menos. Quizás ha sido eso de que pedir un empleo ahora implica que googleen tu nombre y aparezca esto. Nadie quiere parecer un loco. Pero ¿cuántos no lo somos?
LA PANTALLA...
Quizás simplemente sentí que ya nadie leería esto. Quizás fui cobarde, quizás fui valiente. Hoy quiero volver a escribir, no de cosas académicas, no de cosas laborales. Quiero escribir simplemente qué siento, qué he sentido, qué he dejado de sentir.
Aún lo recuerdo. Ese día en esa plaza y esa sensación de emoción. Me da escalofríos ver su rostro otra vez y esos braquets. Ahora ya no los tiene, ahora ya no es igual. Tres años de eso, tres años de él y de tantas cosas.
Mi vida a transcurrido tan brevemente a mi modo de verlo. En un instante he llegado aquí, en espera de recibir un título de licenciada... "graduada". Aún no me siento así, por momentos me siento aquella pequeña mujer que comenzaba a entender su misión o sus virtudes. Ahora me veo aquí, tras un escritorio. Trabajando. Trabajar.
Aún recuerdo cuánto lloré, tantas noches, no sólo por él sino por otros. Aún siento ese hueco en el estómago con Avril Lavigne o Kings of Leon... con Frank Sinatra o Los Babasónicos... con Daft Punk o Sigur Ros....
Todos nos hemos enamorado, todos hemos sufrido, todos hemos sido lastimados, aunque sea una vez, aunque sea dos. Yo he perdido ya la cuenta y creo que ya no importa llevarla.
Cada vez que he caído me he levantado. Cada vez ha sido más difícil pero también me he hecho más fuerte. Aún recuerdo a todos, aún puedo decir que los quiero también.
LA PANTALLA. Mi amiga... la que siempre está abierta y en blanco, esperando ser llenada. Siento que podría escribir por horas en este momento y quisiera poner en palabras todo lo que siento hoy. Siento este amor tan grande por él y por Él.
Tuve que esperar tanto, pero él llegó.
Tuvo que esperar tanto, pero al fin creo en Él.
Esto no tendrá sentido para cualquier mortal sin un Manual para Entender a Laurioles. No tendrá sentido para los que ignoren mi pasado y sus momentos más precisos. Quizás no haga sentido para nadie, quizás haga sentido para todos, todos lo que sienten esa ambigüedad vital de vez en cuando.
Todo lo que quiero decir es que extraño lo que era cotidiano antes y ahora parece extraordinario. Extraño aulas de escuela, extraño salir con el toque de una campana y extraño que mi madre me lleve a la escuela, con un enorme vaso de cereal con leche en la mano...
Extraño que mis padres estén juntos, de repente me di cuenta de que no sé cuándo fue la última vez que salimos los cinco y ahora eso ya no podrá ser.
Extraño que mis problemas sean juntar dinero para una barbie de la Sirenita, extraño presentar mi IFE y extraño comer en mi casa los nuggets con catsup que mi mamá hacía cuando iba en la primaria.
Extraño el aroma a loción que dejaba mi papá en su baño antes de irse de vuelo... extraño que se vaya de vuelo, ahora quizás jamás lo vuelva a hacer (Mexicana de Aviación, gracias).
Extraño hacer tarea y es extraño eso en sí mismo.
Extraño usar un uniforme y tomar un autobús a casa... esos momentos en que te sientes adulto sin aún serlo realmente.
Extraño es extrañar todo eso... no es que lo haga todo el tiempo, pero sucede que a veces recuerdas viejos momentos que pasaron desapercibidos en aquel presente y que en este futuro resultan tan valiosos. Nuestros recuerdos son eso... aromas, imágenes, recreaciones. Desde lo más mundano hasta lo más sublime.
Recuerdo la primera vez que te besé... y la última hace menos de tres horas.
Por más extraño que parezca, lloré al escribir esto.
Por más estúpido que suene, siento que he dejado una parte de mí en este archivo.
Por más virtual que esto resulte, ha sido real lo que escribí.
Hace mucho que no escribía.
Ahora ya lo hice.
No sé quien lo lea, pero quien lo haga debe saber que esto no me define como persona, sino que es una pequeña parte de quien soy.
Todos tenemos secretos,
yo tengo LA PANTALLA
y algunos de esos también.
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